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Mujeres y desplazamiento forzado: una lucha política por la autonomía.

Ingrid Lorena Villate Moncaleano[1]



Foto: El Espectador. https://tinyurl.com/y6qoypm8


Resumen:

Hablar de la identidad en el desplazamiento forzado se ha tratado como un tema de investigación que busca resolver las formas efectivas de atender y reparar a la población que ha padecido estos hechos de la violencia en el país. Los autores e investigadores se han preocupado continuamente por dar sentido a los cambios de las subjetividades y a los impactos en los marcos de acción política de los individuos tras el desplazamiento. El revisar el universo de la literatura académica y artística ha llevado a caracterizar este acto como la máxima desarticulación del sujeto, de la fragmentación agresiva de la realidad presente, pasada y futura. Así pues, este texto se propone evidenciar, desde las voces femeninas del desplazamiento, las implicaciones de este tipo de violencia en los entramados identitarios para dar cuenta de la posibilidad de reflexionar sobre el pasado violento y entender, desde las víctimas, la recuperación de la autonomía política desde la subalterninad y la acción colectiva. Para lograr lo anterior, se analizan tres entrevistas con criterios transversales de etnia, género y de victimización.


Palabras clave:

Desplazamiento forzado, mujer, víctima, autonomía política, subalternidad.




Introducción.


“La paz vendría sobre la tierra. El viento sería de nuevo tibio y tendría olor a miel. Otra vez se llenarían de flores blancas los gajos de los cafetos, y de sonrisas el rostro de los niños. (…) Entonces pudo darse cuenta de que había amanecido.” Fernando Soto Aparicio.

El desplazamiento forzado ha sido un fenómeno de larga data que, según el Centro Nacional de Memoria histórica (2016), se gesta desde el siglo XIX debido a las violencias partidistas en Colombia, y los éxodos y expulsiones campesinas. Este tipo de violencia se ha extendido hasta el siglo XX anclado a las dinámicas y pugnas políticas enmarcadas en intereses económicos y de clase que han dejado una población de 8’047.756 (Unidad de víctimas, abril 26 de 2020) víctimas de este tipo de hecho violento.

En un texto anterior[2] se recopilaron los planteamientos académicos y legislativos sobre las formas de entender el desplazamiento forzado desde la lejanía de las voces de las víctimas. Para conceptualizar y disputar este sentido común de la sociedad colombiana, se realizaron tres entrevistas que buscaron develar las fallas de la sociedad civil y del Estado colombiano o sociedad política, en términos de Gramsci (en Modonessi, 2010), al momento de prevenir, atender y reparar este hecho de la violencia en el país. Estas debilidades de ambas partes se manifestaron en relatos que daban cuenta de la negación en la que se vive como pueblo colombiano, pues se ha normalizado y hasta dejado de lado las consecuencias devastadoras del conflicto para la población.

Al explorar las voces de las mujeres entrevistadas, se denotó la falta de análisis que merecen sus discursos puesto que dan cuenta de cómo se gestan las luchas desde la marginalidad. Estas narraciones son de mujeres que han logrado reincorporarse a un espacio sociopolítico colombiano pero que siguen luchando para que sean reconocidas como sobrevivientes de un tipo de violencia que desarticula las identidades de un espacio construido por la geografía, las relaciones sociales y de poder.

Así pues, este ejercicio se propone caracterizar a las mujeres desplazadas como un grupo subalterno, para visibilizar el proceso de emergencia subjetiva y un nuevo sentido común del desplazamiento forzado. Para lo anterior, se propone a) Identificar coincidencias y diferencias en los discursos de las mujeres entrevistadas con el objetivo de reconocer las reconceptualizaciones y transformaciones identitarias resultado del proceso del desplazamiento forzado; b) mostrar las orientaciones valorativas respecto de las formas de entender el proceso del desplazamiento forzado; y, c) yuxtaponer las narraciones de las mujeres entrevistadas para lograr ver cómo se entrama la constitución identitaria y subjetiva en sus discursos.

La entrevista.

En el marco de la realización del artículo mencionado, y este texto, se realizaron tres entrevistas a mujeres; dos de las entrevistadas han sido víctimas del desplazamiento forzado y una es líder de iniciativas de apoyo a la población desplazada en el Caquetá. Respecto a su procedencia étnica podemos identificar que la entrevistada (A)[3] es de ascendencia campesina, la entrevistada (B) pertenece al ámbito urbano - podríamos decir que es “mestiza”- y, la entrevistada (C) pertenece al pueblo indígena Arhuaco. Estas diferencias de procedencia y etnia son importantes pues sus cos